De camino a casa
El señor
Ricardo Copete, muy entusiasmado, planificó un viaje a su pueblo natal con su
familia. Él les había contado a sus
hijos que había sido en su época salir a
jugar con sus amigos, andar en bicicleta
y que todos se conocieran.
Entonces,
una mañana muy fresca emprendió viaje el con su familia. Después de unas siete
horas largas de viaje y muchos kilómetros recorridos, paro el auto, entro
caminando y se encontró con una gran sorpresa: el pueblo estaba todo destruido,
con escombros a su alrededor todo quemado, la panadería principal estaba en
ruinas, la casa en el árbol donde él y sus amigos habían jugado en su infancia
estaba caída a pedazos. La casa de su abuela estaba rota, los cuadros y
pinturas todas dispersas. La plaza destruida; el supermercado de su tío Aurelio
Copete ya no existía.
Él estaba
muy triste decepcionado y mal, al ver que su pueblo natal, en el cual había crecido
y compartido sus grandes aventuras y emociones,
estaba todo destruido. Con lágrimas en sus ojos y el pensamiento perturbador de saber que en donde había crecido estaba
todo destruido, agarró el auto y tristemente se marchó de ahí.
Fin.